La macrobiótica
¿Qué es? La Macrobiótica engloba un estilo de vida que tiene como objetivo último ayudar a desarrollar nuestro potencial humano, respetando las leyes de la naturaleza desde un punto de vista biológico (a través de la alimentación), ecológico (haciendo elecciones diarias que contribuyen a una mejor calidad del medioambiente), social y espiritual (tratando los otros con amor y compasión y asumiendo nuestra responsabilidad como un pequeño eslabón de una vasta cadena de seres y fenómenos). Por eso, The Green Corner decidió elaborar un menú macrobiótico que cambia todos los días.
Un poco de historia... Todas las civilizaciones anteriores a nuestra época han sido y son -allí donde subsisten-, macrobióticas. Todas han tomado de la naturaleza el alimento justo, en el momento en que ésta lo produce, respetando el ritmo y el lugar en que se dan. Un pilar fundamental y una constante en la dieta de todos los tiempos han sido los granos: en América el maíz, en Europa el trigo, en Oriente el arroz, en África el mijo. Nadie ha inventado reglas en la macrobiótica, no existen alimentos prohibidos ni la obligación de tomar ciertos otros. Existe sí, el sentido común de no volverle la espalda a una sabiduría –elemental si se quiere- que siempre estuvo ahí.
La etimología La palabra "macrobiótica" proviene de la asociación de dos palabras griegas realizada por Oshawa (filósofo oriental) y su escuela para distinguir un régimen cerealista: 'Macro' igual a grande o largo, y 'Bios' igual a vida.
¿Por qué comer alimentación macrobiótica? La cocina macrobiótica es una cocina energética y equilibrada (que considera las cualidades energéticas de los alimentos para crear equilibrio). Los cereales integrales son el alimento principal, junto con una gran variedad de vegetales, legumbres, algas, semillas, frutas y frutos secos y una pequeña cantidad de alimentos de origen animal. Idealmente los alimentos son de origen ecológico, frescos y del mismo área geográfica.
¿Qué ventajas? La filosofía y el estilo de vida macrobióticos ofrecen un abordaje único de transformación personal. La práctica macrobiótica puede mejorar nuestra energía, vitalidad y flexibilidad así como nuestra creatividad y bienestar mental. También se agudizan nuestras capacidades intuitivas, instintivas e intelectuales y se amplían nuestros niveles más elevados de crecimiento espiritual.


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