Por un estilo de vida más saludable PDF Imprimir E-mail
Escrito por THE GREEN CORNER   
Viernes, 14 de Marzo de 2008 02:27
Por un estilo de vida más sostenible

Desde luego, el consumo sostenible, entendido como tal el que tiene como objetivo asegurar que se satisfacen las necesidades básicas de la comunidad global en su conjunto, se reducen los excesos y se evita el daño ambiental, en este sentido, los hogares que conforman una comunidad deben convertirse en un elemento integral del desarrollo sostenible.

Pero, para entender porque y para qué encaminarnos hacia lo sustentable……… tendremos claridad exacta sobre los siguientes cuestionamientos, ¿qué significa la sostenibilidad para Nosotros como individuos? ¿Qué podemos hacer para ser más responsables? ¿Necesitamos hacer lo mismo todos nosotros? ¿Qué debemos hacer primero, conservar nuestro entorno o eliminar la pobreza? ¿Qué es primero, nuestra salud o la de la Tierra?

El modelo de consumo sostenible se encuentra en continuo estado de evolución y las respuestas rara vez son blanco o negro. Sin embargo, existe un cierto número de elementos básicos con los que realizar una aproximación de conjunto. A continuación, exponemos algunos de los retos a los que nos enfrentamos.

Si continuamos con nuestros patrones actuales de consumo, el futuro puede que no sea muy prometedor. Estimaciones actuales muestran que nuestro planeta, como resultado de la sobreexplotación del suelo y la deforestación, pierde cada año una superficie de tierra fértil más o menos del tamaño de Irlanda.

Cuanto más dañamos nuestro entorno, mayor es el riesgo al que nos exponemos tanto nosotros como las futuras generaciones. La salud del planeta es nuestra salud. Cada día se extinguen 50 especies de plantas. ¿A cuánto equivale esto por semana, por mes, o por año? Los científicos creen que las plantas son la clave para encontrar la cura de un gran número de enfermedades. De tal manera que cada especie que se pierde no sólo representa un daño irreparable para el ecosistema, sino que también es una oportunidad perdida para nuestro futuro desarrollo.

Los datos del Fondo Mundial para la Vida Silvestre muestran que un ciudadano medio en el mundo requiere 2,3 hectáreas para producir lo que consume cada año y depositar los residuos que genera. Eso supone un 40% más de lo que es sostenible ¿Todos somos igualmente responsables? Evidentemente, no. Si eres europeo necesitas el doble de la superficie mencionada; si eres estadounidense 25 veces más. Y si eres de Bangladesh, tan solo una tercera parte. Lo que nos indica claramente que la distribución del consumo está seriamente desequilibrada.

El 20% de las gentes más ricas del mundo consumen casi el 75% de los recursos naturales del planeta. Unos datos para la reflexión: los Estados Unidos de América poseen el 6% de la población del planeta, pero consumen, sorprendentemente, el 30% de sus recursos.

La fortuna de los 225 individuos más adinerados del mundo es igual al ingreso anual del 47% de la población mundial más pobre, o sea, 2.500 millones de personas. Y al citar distribución, se piensa que el planeta no produce lo suficiente para alimentar a su población. Gran error. La distribución desigual de los alimentos es la principal razón por la que 800 millones de personas están desnutridas en el mundo actualmente.

En contraste, un informe británico publicado en el año 2000 reveló que, aproximadamente, 400 millones de libras esterlinas (unos 571 millones de dólares) de alimentos terminaban cada año en los vertederos o incineradoras. Igualmente, un estudio reciente del gobierno de Estados Unidos reveló que más de la cuarta parte de todos los alimentos que se producen en el país no se consumen. Los hechos ponen de manifiesto que el consumo sostenible no es únicamente un tema ambiental, sino que es algo que promueve un nivel de vida digno para todos los seres humanos.
¿En qué radica el consumo sostenible? El consumo sosteible radica en optar, en elegir a la hora de comprar, de realizar transacciones económicas por bienes y servicios, primero por no hacerlo. Por racionalizar nuestro consumo. Por hacernos las siguientes preguntas: ¿Necesito lo que voy a comprar? ¿Quiero satisfacer un deseo? ¿Estoy eligiendo libremente o es una compra compulsiva? ¿Cuántos tengo ya? ¿Cuánto lo voy a usar? ¿Cuánto me va a durar? ¿Podría pedirlo prestado a un amigo o a un familiar? ¿Puedo pasar sin él? ¿Voy a poder mantenerlo/limpiarlo/repararlo yo mismo? ¿Tengo ganas de hacerlo?
Y en segundo lugar, entender que, como consumidores, tenemos la capacidad de elegir, de buscar la información necesaria para poder discriminar unos productos de otros que no den respuesta a preguntas como estas: ¿He buscado información para conseguir mejor calidad y menor precio? ¿Cómo me voy a deshacer de él una vez que haya terminado de usarlo? ¿Está hecho con materiales reciclables? ¿Las materias primas que se usaron son renovables? ¿Te has informado de quién y cómo se ha realizado el producto? En definitiva, elegir teniendo en cuenta las características de los productos y servicios que elegimos, y en el comportamiento global de las empresas que los ofrecen. Tenemos a nuestro alcance la posibilidad de premiar a los mejores y rechazar a los peores, exigiendo el cumplimiento de determinadas garantías sociales, laborales y medio ambientales, seleccionando los productos y servicios no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran.
Pero además, debemos de tener en cuenta que en gran medida estamos consumiendo recursos naturales desde que nos levantamos, e incluso cuando estamos durmiendo. Son los consumos producidos por nuestro estilo de vida, y que no tienen que ver necesariamente con transacciones económicas. Al encender la luz y dejarla encendida, electrodomésticos en stand by , el modo de utilizar el agua, la manera de ir al trabajo o al centro educativo, el modelo de gestión de los residuos… Actividades que realizamos diariamente y que hacen que nuestro hogar se convierta en un espacio de consumo de recursos naturales. Nosotros, introduciendo pequeñas pautas en nuestros hábitos diarios, podemos hacer que nuestro hogar sea más sostenible. A continuación te damos algunas claves.
Pablo Barrenechea
 
¿Cómo conseguir que tu hogar sea sostenible?

¿Qué puedes hacer en tu vivienda?
Los primeros pasos…
A continuación se dan los dos primeros pasos para conseguir un uso eficiente del agua en su casa.
Conocer tu consumo actual de agua y compararlo con el consumo diario medio doméstico por habitante

Sigue la evolución de tu consumo

1er Paso:
Conocer tu consumo actual de agua - y compararlo con el consumo diario medio doméstico por habitante.
Este primer paso es fundamental para tomar consciencia de tu consumo de agua, establecer si es excesivo o no y determinar las necesidades de cambios en sus hábitos y en la instalación sanitaria y doméstica.
En el recibo de agua deben estar indicadas las fechas entre la lectura anterior y la lectura última de su contador o el número de días transcurridos desde el recibo anterior así que su consumo de agua entre estas lecturas. Dividiendo este consumo por el número de días y el número de persona que compone tu familia obtendrás el consumo diario por habitante.
En España la estimación del consumo diario doméstico por habitante es de 166 litros (INE, 2005). Este valor se duplica en caso de alojamiento con jardín particular.
Las estimaciones del consumo doméstico medio de agua por persona y día en porcentajes y en litros están contempladas en el gráfico y cuadro siguientes.
Uso    Consumo actual
Estimación en litros por persona y día    Consumo eficiente
Estimación en litros por persona y día
Baño / Ducha    60    46
Inodoro    45    16
Colada    33    18
Cocina y Bebida    19.518    13
Limpieza    10    7
        
TOTAL    166    110
 
 
2º Paso:
Seguir la evolución de su consumo.
Después de conocer tu consumo actual, debes fijarte en su evolución. Este permitirá determinar las eventuales fugas o disfunción de sus aparatos sanitarios y domésticos.
Lea tu contador cuando no tiene consumo: al acostarte anota la cifra del contador y por la mañana vuelve a leerlo. Si la cifra no ha variado, no tienes fugas, pero si ha cambiado póngase en contacto con su fontanero.
En las facturas del agua de algunas ciudades se incluye ya el histórico de consumo que permite un seguimiento fácil. De todas maneras, puedes rellenar un diario del agua consignando la evolución de tu consumo durante los últimos meses.




En el cuarto de baño
Con el 65% del uso de agua dentro de la casa, es el puesto más elevado de consumo.
1. Reparación fugas:
Averiguar si el inodoro no tiene fuga.
¡Un inodoro que tiene una fuga puede gastar 200 000 litros al año!
  ampliar información: encontrar, reparar y evitar fugas

 programa de cálculo de pérdidas

2. Cambios de hábitos de consumo
>> Siempre es mejor ducharse que bañarse
Una ducha de 5 minutos necesita 100 litros con un cabezal normal y 50 litros con uno ahorrador equipado de un reductor de caudal contra 250 litros con un baño.
>> Cierra el grifo mientras te enjabonas, en el afeitado, en el cepillado de dientes…
No dejes correr el agua y utilízala únicamente cuando realmente la necesites.
Por ejemplo cierra el grifo mientras te enjabonas, utiliza un vaso cuando te cepilles los dientes, y si te afeitas basta con que tengas agua en la pila de lavado.
>> No emplees el inodoro como una papelera
Se gasta inútilmente 9 - 10 litros (la capacidad de la cisterna del inodoro) de agua cada vez que se emplea el inodoro para tirar una colilla o un papel en vez de emplear el bote de basura.
3. Cambios tecnológicos
>> Grifos
El grifo con ruleta es el grifo convencional cuyo mecanismo obtura, mediante una pieza de caucho, el orificio de paso o asiento del grifo. Al girar la ruleta el mecanismo se desplaza linealmente, dejando libre u obturando el paso del agua.
No es el tipo de grifo más adecuado. Para conservar la temperatura deseada y no tener que realizar de nuevo la mezcla agua caliente/fría se puede dejar fluir en vano agua.
El grifo con monomando es un grifo mezclador en el que la apertura, cierre y mezcla del agua se efectúa mediante una sola palanca. Funcionan moviendo la palanca en dos sentidos: desplazándose hacia arriba se abre progresivamente el grifo y accionándola hacia abajo se cierra. Girando la palanca de derecha a izquierda se obtiene gradualmente agua fría, tibia y caliente.
Puede disponer de limitador de caudal (ahorro del agua) y regulador del campo de temperatura (ahorro energético).
Es más adecuado que el grifo anterior para usos domésticos.
 
>> Reductores de caudal
 

Estos dispositivos se pueden incorporar en las tuberías de los lavabos o duchas para impedir que el consumo de agua exceda un consumo fijado (normalmente 6 litros/minuto contra 15 litros/minuto para un grifo y 10 litros/minuto contra 20 litros/minuto para una ducha).
>> Aireadores
 
 






También se pueden enroscar en los caños de los grifos, aireadores tipo hembra o tipo macho para incorporar aire al chorro de agua y así reducir el consumo de agua hasta un 40-50% del inicial sin ningún perjuicio para el usuario.




>> Inodoros

Los inodoros con pulsador/tirador son los más comunes de los que funcionan con gravedad. La cisterna está adosada a la taza. La descarga de 6 – 8 litros se realiza a cada uso mediante un pulsador o un tirador.
Los inodoros con cisterna elevada funcionan también con gravedad. La cisterna está colocada en altura y la descarga está accionada mediante un tirador.
La incorporación de mecanismo de interrupción de descarga no es posible, pero se puede colocar en la cisterna un contrapeso que interrumpe el flujo cuando deja de accionarse el tirador.
Sistema de interrupción de descarga
Los inodoros con cisterna baja pueden ahorrar agua mediante la incorporación de un sistema de interrupción de descarga que permite escoger al usuario entre dos volúmenes distintos de descarga de agua (6 - 9 litros ó 3 - 4 litros) o mediante el paro voluntario de la descarga al volver a pulsar el botón.
Algunos nuevos inodoros tienen estos dispositivos de origen. Su eficiencia está vinculada al conocimiento y al empleo de esta medida por los usuarios.
 
>> Duchas
 
Se puede colocar en la entrada de los cabezales de duchas un reductor de caudal que permite reducir el consumo inicial de 20 litros por minutos a 10 litros o sea para una ducha de 5 minutos de 100 litros a 50 litros.

En la cocina
Este representa el 10% del consumo total de agua dentro de la casa.
1. Reparación fugas:
Averiguar si los grifos no tienen fugas.
¡El goteo de un grifo representa el despilfarro de 30 litros al día, es decir más de 10.000 litros al año!

 
2. Cambios de hábitos de consumo
>> No descongelar alimentos bajo el chorro de agua

A la hora de descongelar alimentos, evita hacerlo poniéndolos bajo el chorro de agua. Usa el refrigerador, sacándolos la noche anterior.
>> Llenar el lavavajillas antes de usarlo y emplear la tecla media carga solamente cuando se tenga mucha prisa.
>> Si tallas los platos a mano, no lo hagas al chorro del agua
Utilice una pila para enjabonar y otra para enjuagar. Si no tiene dos pilas utilice algún otro recipiente.
3. Cambios tecnológicos
>> Comprar un lavavajillas eficiente
Según la etiqueta ecológica europea por la que se establecen y certifican los criterios ecológicos de estos aparatos (consumo de agua, eficiencia energética, prevención de un consumo excesivo de detergente, reciclado, emisiones sonoras, eficacias del lavado y del secado), un lavavajillas eficiente de 10 cubiertos no debería consumir más de 15.5 litros de agua por ciclo.
>> Instalar aireadores y reductores de caudal en las llaves de agua

También se pueden enroscar en los caños de los grifos de la cocina aireadores y colocar reductores de caudal en las tuberías como en los del cuarto de baño, y así reducir el consumo de agua.
 
Reductores de caudal
Estos dispositivos se pueden incorporar en las tuberías de los lavabos o duchas para impedir que el consumo de agua exceda un consumo fijado (normalmente 8 litros/minuto contra 15 litros/minuto para un grifo y 10 litros/minuto contra 20 litros/minuto para una ducha).
 
 
Aireadores
También se pueden enroscar en los caños de los grifos, aireadores tipo hembra o tipo macho para incorporar aire al chorro de agua y así reducir el consumo de agua hasta un 40-50% del inicial sin ningún perjuicio para el usuario.
1. Cambios de hábitos de consumo
>>  Utilizar la lavadora cuando esté llena y emplear la tecla media carga, si dispone de ésta, solamente cuando se tenga mucha prisa.
En efecto, este programa permite ahorrar agua y energía, pero el consumo aumenta en un 30% frente al consumo de una lavadora llena.
>> Ajustar la dosis de detergente según la dureza del agua.
Un agua blanda necesita menos detergente que un agua dura. La dosis de detergente en función de la dureza del agua está incluida en las recomendaciones de uso en los envases de detergentes. Para conocer si el agua de su ciudad es “blanda, dura o muy dura” se puede dirigir directamente al servicio de agua de su ciudad o a la empresa que gestiona este servicio.
También puede lavarse las manos con jabón; si hace mucha espuma, el agua es blanda; si por el contrario, le cuesta mucho formar espuma se encuentra ante agua dura.
 
Dureza en mg/l de CaCO3
Blanda
0 - 75
Poco dura
75 -150
Dura
150 - 300
Muy dura
> 300

>> Evitar el prelavado en la lavadora siempre que sea posible.
2. Cambios tecnológicos
>> Comprar una lavadora eficiente
Según la etiqueta ecológica europea por la que se establecen y certifican los criterios ecológicos de estos aparatos (consumo de agua, eficiencia energética, eficiencia de centrifugado, ruido, prevención de un consumo excesivo de detergente, reciclado), una lavadora eficiente no debería consumir más de 12 litros de agua por kilogramo de ropa en el ciclo normal de algodón a 60ºC, o sea, 60 litros por ciclo para una lavadora de 4 kilogramos de capacidad.
El aire acondicionado
Se impone la necesidad de un apartado sobre estos aparatos, visto el rápido aumento del número de hogares con aire acondicionado (más del 50% en los últimos diez años).
En el mercado existen numerosos sistemas de aire acondicionado para el enfriamiento de casas particulares (Acondicionadores de ventana, móvil, Split móvil, Split fijo…).
Los últimos son los más habituales. En cualquier caso, seleccione el que menos energía consuma y exija que no utilice gases que atacan la capa de ozono como los Clorofluorocarbonos (CFC: gases ya prohibidos) o los Hidroclorofluorocarbonos (HCFC: reducción progresiva de producción hasta el año 2010).
Consejos para mejorar la eficiencia de su sistema de aire acondicionado:
>> No debe mantener una diferencia de temperatura superior a los 10/12°C entre la temperatura exterior y la que se produce en el interior con aire acondicionado.
>> No exigir mucho frío al acondicionador de aire al momento de ponerlo en marcha. No refrescará la habitación más rápidamente, sólo gastará más energía.
>> Limpiar o reemplazar los filtros periódicamente, de lo contrario el ventilador trabaja más, consume más energía y puede ser un foco de contaminación distribuyendo el polvo y la suciedad acumulados en toda la casa.
>> Limpiar regularmente la bandeja de drenaje, para evitar también un foco de contaminación.
Fuera de casa
El uso del agua fuera de casa puede aumentar el consumo doméstico en al menos un 50%.
La limpieza del coche
1 - Tecnología
Para la limpieza de su coche, una cubeta con agua es la solución más eficiente con 20 litros frente a los 500 litros gastados con una limpieza manual con manguera sin corte automático.
Si no pueda recurrir a un lavacoches, el uso de un cubo y una esponja permite también ahorrar agua (50 litros para una limpieza).

2 - Hábitos
La limpieza de su coche una vez al mes es ampliamente suficiente.

La limpieza de las calles / patio del jardín
>> Para la limpieza de las calles y patio del jardín el empleo de una escoba y un recogedor permite ahorrar hasta 200 litros frente a una limpieza con manguera.
El jardín
1. Elección de las especies
>> A la hora de seleccionar las especies que formarán parte de tu jardín, es preferible tomar en consideración a las plantas autóctonas, especies que resisten muy bien a la sequía.
>> Es aconsejable reducir las zonas de césped porque es el gran consumidor de agua en los jardines modernos (del orden de 6 l/m2 y día durante los meses de verano en las zonas interiores de España).
Se puede reducir la superficie dedicada al césped sustituyéndola por plantas tapizantes, o árboles y arbustos cuyas exigencias de riego son mucho menores.
Se pueden también recubrir superficies del jardín con materiales como piedras, gravas, cortezas de árbol, etc. Es una de las técnicas más eficaces para reducir las pérdidas de agua por evaporación, al tiempo que se logra un agradable efecto estético.

>> La agrupación de las plantas según sus necesidades de agua (zonificación) permite regarlas con más eficiencia: si las que necesitan más agua están juntas no deberá regar tanto las otras zonas.
Está información es un fragmento de la Guía práctica de xerojardinería de Ecología y Desarrollo publicada en 2000.

2. Elección del sistema de riego
Los tres sistemas de riego más empleados en la jardinería de bajo consumo de agua son:
>> El riego por aspersión
El agua se distribuye como una lluvia de pequeñas gotas y es aconsejable en zonas de césped o similares. Dependiendo de la superficie del terreno a regar, optaremos por aspersores (giratorios y de mayor alcance) o difusores (fijos).
>> El riego por goteo
Consiste en un tubo de plástico que tiene una pieza interior con orificios aproximadamente cada 40 cm, por los que va saliendo el agua gota a gota. No tiene pérdidas por evaporación. Exige muy poca presión y es fácil de montar.
>> El riego por exudación
Se parece a la técnica del goteo, pero en este caso la manguera está provista de infinidad de poros. Cuando la manguera está llena de agua, comienza a sudar el líquido de su interior. Es la técnica que permite mayores ahorros de agua.

3. Consejos para el riego del jardín
>> Es conveniente regar en las horas de menos calor; preferentemente por la noche, así se perderá menos agua por evaporación.
>> No se debe regar los días de fuerte viento.
>> Los árboles y arbustos recién plantados requieren riegos frecuentes. Sin embargo, una vez han desarrollado bien sus raíces (lo que supone aproximadamente un par de años), los riegos serán cada vez menos necesarios. En muchos casos bastará con tres o cuatro riegos en el verano.
>> Es preferible regar árboles y arbustos pocas veces aunque con generosidad. Las plantas desarrollarán así mejor las raíces y se harán más resistentes a las sequías.
>> El riego debe plantearse con flexibilidad, adaptándolo a la meteorología. Es recomendable comprobar el grado de humedad del suelo antes de regar.
>> Tanto los difusores como los aspersores y goteros, tienen diferentes tipos de caudales, alcances y recorridos. Es importante elegir los que mejor se ajusten a cada necesidad y regularlos cuidadosamente: se debe evitar todo riego del pavimento o superposición del área de riego de varios aspersores.
>> Si se cuenta con un sistema de riego automatizado puede incorporarse un sensor de lluvia y un sensor de humedad para evitar riegos innecesarios.
4. Mantenimiento
>> Es conveniente dejar crecer el césped 5/6 cm, así necesitará menos agua.
>> Una buena nutrición de suelo en verano permite disminuir la demanda de agua de las plantas.
5. La recolección del agua de lluvia
>> Cuando el agua necesaria para la operación no requiere estar potabilizada como en el caso de riego del jardín, se puede estudiar la posibilidad de emplear agua que no procede de la red de abastecimiento municipal.
Las fuentes alternativas incluyen el aprovechamiento de acequias, de pozo o la captación y almacenamiento de agua de lluvia en barriles o cisternas.




Reduce y reutiliza
•    El mejor residuo es el que no se genera. En este sentido, la labor como consumidores y consumidoras es fundamental. En nuestros hábitos de compra podemos tener en cuenta una serie de prácticas que pueden evitar la generación de residuos. Y luego los residuos que generamos los debemos reintegrar en el circuito del reciclaje a través del sistema de recolección selectivo
Ten en cuenta tu consumo de productos de papel:
•    Sustituye manteles, platos y vasos de unicel y de papel por materiales lavables o reutilizables. Utiliza pañuelos de tela. La industria de productos de usar y tirar es la que genera más basura en todo el mundo.
•    Evita los envases y embalajes innecesarios.
•    Insiste al dependiente en que no te envuelvan los objetos que has comprado, salvo que sea imprescindible.
•    Indica en tu buzón que no quieres recibir publicidad.
•    Guarda los papeles de regalo y úsalos de nuevo.
•    Utiliza las dos caras de una hoja de papel cuando escribas.
•    Guarda los sobres que no estén deteriorados y reutilízalos.
•    Aprovecha al máximo los cuadernos y material de papelería escolar.
•    Imprime tus documentos sólo cuando sea necesario y siempre por las dos caras.
•    Ahorra en libros, revistas y prensa compartiéndolos y utilizando las bibliotecas y hemerotecas.
•    Enseña a los más pequeños de la casa a cuidar los libros y material escolar.
•    Evita las suscripciones a catálogos y revistas que no te interesen realmente.
•    Compra papel reciclado.
•    Recicla los residuos de papel y cartón que generes.
Más información: http://www.reciclapapel.org

Evita el consumo de pilas:
Las pilas contienen productos altamente tóxicos como el mercurio, el cadmio y el plomo. Además para fabricar una pila  se consume una energía cincuenta veces mayor a la que ésta aporta durante su vida útil.
Ante todo debemos tener en cuenta el riesgo que supone para el medio ambiente y para la salud el depositar las pilas usadas con el resto de la basura, especialmente las pilas y baterías de níquel o cadmio, y las de tipo botón (que son más contaminantes por su contenido en mercurio). El vertido incontrolado, o la gestión como un residuo más (y no como un residuo peligroso), puede generar un riesgo de contaminación de los suelos y de los cauces de agua si el contenido de las pilas se esparce en el medio.
•    Evita comprar aparatos que funcionen con pilas, como juguetes. Recuerda que la alternativa solar es siempre mucho más ecológica y muchos aparatos funcionan con ella (radios, relojes, calculadoras, cargadores para el teléfono móvil, e incluso para recargar las mismas pilas).
•    Reduce la cantidad de pilas que consumes. Siempre que sea posible utiliza la energía eléctrica de la red en vez de las pilas.
•    Elige pilas recargables. Aunque son más caras a la larga resultan más económicas.
•    Si consumes pilas botón exige al vendedor que estas contengan litio o sean alcalinas, frente a las de óxido de mercurio o de plata, o las de zinc-aire.
Además:
•    En muchas ocasiones, el dicho "lo barato sale caro" es una realidad. Elige aquellos productos que vayan a tener una duración más larga, y que puedan ser reparados en caso de avería o rotura... ¡y llévalos a arreglar cuando sea necesario!
•    Siempre que puedas compra los alimentos producidos lo más cerca posible a tu localidad. Además de fomentar la economía local y reducir el transporte, evitarás el embalaje necesario para su transporte.
•    Sustituye productos tóxicos por otras alternativas naturales.
•    Los envases de tetra-brik, que son un símbolo de nuestra sociedad actual basada en productos de usar y tirar, requieren un proceso de reciclaje muy complejo y costoso que se evita con la utilización de otros envases como el vidrio, reutilizable y de más fácil reciclado.
•    Sustituye productos de un solo uso por otros reutilizables: bolígrafos, cartuchos de tinta y toner reciclados, etc.
 




Agricultura ecológica
La "agricultura ecológica" es la actividad agrícola de producción de alimentos vegetales y animales, frescos o transformados sin la utilización de sustancias de síntesis química, por lo que se respeta el medio ambiente y se conserva la fertilidad de la tierra mediante la utilización óptima de los recursos naturales.
El objetivo de la misma es obtener alimentos de la más alta calidad nutritiva y organoléptica (color, olor, sabor), basándose en el respeto al medio ambiente y en el mantenimiento de la fertilidad de la tierra mediante un desarrollo bien planeado y cíclica de materia orgánica devuelta al suelo. Para ello, se utilizan técnicas como el abonado orgánico (que contribuye a mantener la estructura del suelo y a mejorar su fertilidad utilizando productos biodegradables naturales) o la rotación de cultivos que rompe los ciclos biológicos de las plagas, entre otros.
En definitiva, se trata de conseguir alimentos sin el empleo de materias químicas sintéticas (y en algunos casos contaminantes) manteniendo el equilibrio biológico del medio ambiente.
        






Muebles de madera
Los muebles fabricados en madera a priori resultan una buena opción medioambiental ya que éste es un material natural, renovable y con un consumo de energía en el proceso de su transformación muy inferior al de otros materiales como el acero, el aluminio o el plástico.
Además, una vez finalizado su ciclo de vida, la madera se puede reciclar o revalorizar y sus costes de reutilización, reciclado o eliminación de residuos es muy bajo en comparación con otros materiales. Pero la tala ilegal y la pérdida de biodiversidad debida a la mala gestión forestal es un problema grave en los bosques destinados a la producción industrial de madera. La sustitución de bosques por plantaciones de especies de crecimiento rápido y la gestión forestal intensiva de estas plantaciones son motivo de problemas sociales y ecológicos en todo el mundo.

Muebles de madera certificada
La certificación forestal nace con el objetivo de proteger los bosques y su diversidad biológica.
El proceso de certificación tiene como objetivos mejorar la gestión de los bosques y asegurar un mercado para los productos certificados. Éste comienza con la firma de un contrato, en el cual se especifican los derechos y obligaciones de las partes firmantes (certificador y cliente), seguidamente se realiza una evaluación, llevada a cabo por un equipo multidisciplinario y se otorga un certificado escrito que testimonia la situación y estatus administrativo del bosque en el que se ha originado el producto.
Todos los bosques que sean administrados y gestionados correctamente pueden certificarse, consiguiendo así un reconocimiento en el mercado.


¿Qué puedes hacer tú?
•    De forma general, antes de comprar un producto derivado de la madera, muéstrate interesado por la procedencia (país de origen) y la gestión forestal que allí se realiza. Tus preguntas harán saber al vendedor que los consumidores estamos preocupados con la insostenibilidad de la extracción de madera. De manera especial, si compras maderas tropicales exige algúna garantía que diga que la madera ha sido extraída de manera legal.
•    Informa a tus amigos sobre la destrucción de los bosques tropicales.
•    Asegúrate que el mobiliario no contenga sustancias químicas en el tratamiento de la madera y que el tratamiento de la superficie se efectué con productos naturales como cera de abejas y aceites de base natural.
•    Si compras mobiliario fabricado en tableros asegúrate de que estos estén clasificados como Clase E1 (contenido de formaldehído ? 8 mg / 100 gr). Las clases de emisiones identifican los materiales de madera por la cantidad de su disociación de formaldehído. Se distingue entre las clases E1, E2, E3, siendo la clase E1 la clase con la menor emisión de productos nocivos.

Muebles fabricados en plásticos y/o metálicos

En el mercado existen muebles fabricados en materiales plásticos y metálicos que cumplen altos criterios de calidad y de sostenibilidad.
Aunque a priori estos muebles (mesas, sillas estanterías) nos puedan parecer más caros que otros productos habituales, se debe tener en cuenta que el costo real del producto es mucho más que, simplemente, el precio final. Para decidir cuál es la alternativa más barata hay que considerar todos los costos generados durante el ciclo de vida del producto, apuntando también la alta calidad y durabilidad de estos productos que, en la mayoría de las ocasiones, supera a los productos tradicionales.

¿Qué puedes hacer tú?
•    Compra mobiliario fabricado con materiales reciclados.
•    Adquiere mobiliario fabricado en plástico reciclable Polietileno (PE), tanto de alta como de baja densidad (HDPE y LDPE), Polipropileno (PP) y Poliestireno (PS) y cuyas partes que pesen más de 50 gramos estén marcadas claramente para su reciclado.
•    No compres mobiliario que contenga PVC en cualquiera de las partes del producto y asegúrate que en su proceso de fabricación no se haya utilizado alguno de los siguientes productos: CFCs, HCFC´s, tricloroetano y tetracloruro de carbono (estos gases presentan una capacidad destructiva de la capa de ozono muy elevada) ni otras sustancias como el cromo, mercurio y plomo.
•    Asegúrate que todos los componentes puedan incorporarse a posteriori o sustituirse para prolongar la vida útil de estos productos.


Productos de limpieza
Muchos productos de limpieza, de uso frecuente en el hogar, contienen sustancias químicas contaminantes y potencialmente peligrosas que, cuando son depositadas en la basura o vertidas por los desagües de la cocina y aseo, contribuyen a la degradación ambiental.

Cada día consumimos más productos de limpieza que además son cada vez más complejos en su contenido. Además de focos de contaminación pueden ser una amenaza para nuestra salud, ya que su utilización puede producir alergias, irritaciones, asma, dolores de cabeza, náuseas, trastornos en la visión, afecciones del sistema nervioso e inmunitario, envenenamiento del hígado, desequilibrios hormonales.

Además, tenemos que tener en cuenta que muchos productos tóxicos pueden dañar al organismo aunque no se noten. Es más, cuando no huelen, no se ven, o no producen sensaciones inmediatas, pueden ser más peligrosos porque nadie se fija en ellos y no se toman medidas preventivas.

¿Qué productos de limpieza potencialmente peligrosos tenemos habitualmente en nuestras casas?

Lejía, detergentes, refrigerantes, desinfectantes, destapadores de drenaje, limpiadores de vajillas, hornos, cristales y suelos.
Son potencialmente peligrosos los productos que, en general, muestran en su etiqueta un símbolo de color naranja, con los siguientes epígrafes: “explosivo”, “comburente”, “inflamable”, “irritante”, “nocivo”, “tóxico”, “carcinógeno”, “corrosivo”, “infeccioso”, “tóxico para la reproducción”, “mutagénico” o “peligroso para el medio ambiente”.

¿Qué puedes hacer?
Para reducir el uso de productos peligrosos en la limpieza del hogar podemos:
1.    Antes de comprar deberíamos preguntarnos:¿realmente lo necesito?.
2.    Usar siempre la mínima cantidad de producto. Controlar las cantidades de todos los productos que se utilizan reduce entre un 10% y un 20% su uso.
3.    Lee atentamente la etiqueta.
4.    Nunca debemos mezclar productos (lejía y amoníaco, lejía y desinfectante WC, etc.), pues podemos correr riesgos de intoxicación.
5.    Usar detergentes sin fosfatos.
6.    Recuerda que los detergentes deben ser obligatoriamente en un 90 % biodegradable. No obstante, ese margen del 10% sigue siendo perjudicial para el medio ambiente. Se pueden buscar otras alternativas, como productos naturales.
7.    No utilices aerosoles con propelentes que afecten a la capa de ozono.
8.    Adquiere productos con envases reciclables.
9.    Recuerda “No es más limpio quien más limpia, sino quien menos ensucia”. Es más eco-lógico limpiar la casa regularmente que utilizar todos estos productos tan fuertes, que afectan a nuestra salud y contaminan el medio ambiente.
10.    Utiliza recetas naturales menos agresivas y tóxicas. Con agua, vinagre y jabón suave se limpia perfectamente toda la casa. Utiliza un buen estropajo. Si la suciedad está incrustada o necesitamos rascar, podemos utilizar zumo de limón, bicarbonato o bórax.
11.    Utiliza productos de limpieza ecológicos.
12.    Recuerda que en el mercado puedes encontrar, detergentes y bolsas de basura (por ejemplo) que son reciclables y con los cuales no se daña el medio ambiente en los procesos de fabricación de los mismos. De este modo, reducirás la demanda de productos agresivos y aumentarás la demanda de productos ecológicos, forzando así a las empresas a prestar más atención a la ecología en sus productos.
13.    Utiliza bolsas de basura de plástico reciclado o bolsas biodegradables fabricadas con almidón de maíz.
Lee bien las etiquetas, en ellas debe aparecer:
1.    El nombre de la sustancia, con una nomenclatura internacionalmente reconocida.
2.    El nombre y la dirección completa, incluido el número de teléfono, del responsable de la comercialización establecido en el mercado interior, bien sea el fabricante, el importador o el distribuidor.
3.    Los símbolos y las indicaciones de peligro. Los símbolos deberán ir impresos en negro sobre un fondo amarillo anaranjado.
4.    Las frases tipo R, que indican los riesgos específicos derivados de los peligros de la sustancia.
Algunos compuestos que debes evitar
Productos detergentes, desinfectantes:
1.    Los tensoactivos contenidos en los detergentes y otros productos disuelven la grasa y facilitan su arrastre en el agua. Sin embargo, interaccionan en el medio ambiente pudiendo formar espumas, disminuyendo la difusión del oxígeno atmosférico y aumentando la toxicidad de algunos compuestos en el agua.
Algunos tensoactivos pueden comportarse como disruptores hormonales (alteradores del sistema hormonal). Además los detergentes pueden contener formadores de complejos que disminuyen la dureza del agua mejorando la actividad del detergente -a menudo fosfatos- y por multitud de aditivos. Los fosfatos pueden desencadenar la eutrofización de embalses.
1.    El glutaraldehído es un desinfectante muy poderoso, pero resulta altamente irritante y muy sensible al contacto con la piel y el sistema respiratorio. Causa dermatitis alérgica en contacto con la piel, asma, rinitis y conjuntivitis.
1.    El formaldehído es una sustancia corrosiva para los ojos, la piel y tracto respiratorio. La inhalación de este gas puede causar edema pulmonar. La exposición a niveles elevados puede producir muerte. Los efectos pueden aparecer de forma no inmediata. El contacto repetido o prolongado puede producir sensibilización cutánea y respiratoria. La sustancia es probablemente carcinógena para los humanos y puede causar daño genético. Posibilidad de urticaria inmunológica de contacto.
La lejía y los polvos:
1.    Los compuestos clorados como el hipoclorito sódico, que se encuentran en la mayoría de las lejías, emiten vapores tóxicos que irritan las mucosas, pudiendo dañar los pulmones. La lejía quema la piel y es tóxica por ingesta. Una vez en el medio ambiente puede formar sustancia organocloradas. Algunos polvos limpiadores contienen amoníaco, y por eso no deben mezclarse con lejía, pues estos emiten aminas cloradas tóxicas en forma de gases. La lejía y el amoníaco contaminan el agua y destruyen las bacterias beneficiosas que descomponen las aguas residuales. También perjudican los procesos de descomposición que tienen lugar en los tanques sépticos.



        
La moda, Implicaciones medioambientales y sociales
Cuando vamos a una tienda a comprar ropa y calzado debemos ser conscientes de que ésta ha llegado hasta allí después de múltiples procesos de producción que tienen unas implicaciones medioambientales y sociales. La gran cantidad de ropa que se produce conlleva una explotación de los recursos naturales, que en su mayoría no se van a recuperar mediante el reciclaje.

A lo largo del ciclo de vida de la ropa, los puntos donde se producen mayores impactos ambientales son en la obtención de materias primas y la producción de los tejidos, cuyo mayor problema radica en el uso de tintes y blanqueo del tejido.
Aunque tradicionalmente la ropa sólo se producía con fibras textiles naturales, hoy en día se utilizan cada vez más las fibras artificiales, que se obtienen mediante síntesis química, y las fibras sintéticas, que se obtienen mediante síntesis química a partir de derivados del petróleo, recurso no renovable, y que generan un gran impacto ambiental en su producción.

Por otra parte, la gran mayoría de la ropa que consumimos se produce en los países del Sur sin tener en cuenta, en muchos casos, las condiciones laborales y sociales de los trabajadores. En este sentido, las empresas productoras de ropa han comenzado a elaborar códigos de conducta, que recogen los compromisos éticos y sociales de la producción, y memorias sociales o de sostenibilidad, en las que explican su comportamiento social y medioambiental. De esta manera, el consumidor tiene a su alcance datos para poder discriminar entre las diversas marcas del mercado

Recientemente numerosas empresas, instituciones y particulares dentro del mundo de la moda han comenzado a entender la importancia de la ética empresarial. Un amplio abanico de iniciativas sobre reciclaje, condiciones laborales, mejoras del impacto ambiental, etc., se han puesto en marcha en todo el mundo. Diseñadores, grandes marcas y minoristas, así como sindicatos, administraciones públicas y organizaciones sociales se han involucrado en este proceso.
Las grandes marcas están dado pequeños pasos, ciertamente alentadas por la denuncia de organizaciones sociales como Intermón-Oxfam y Setem y sindicatos, en materia de derechos laborales y códigos de conducta.

Existen varias colecciones de prendas confeccionadas sin sustancias “peligrosas”, bajo el nombre de “Moda sin tóxicos” de la organización ecologista Greenpeace. Al proyecto se le han sumado recientemente las cadenas Mango y Camper que están trabajando en la búsqueda y utilización de alternativas más seguras.
Empresas como Decathlon y Zara han incluido esta temporada prendas y productos procedentes de materias primas cultivadas sin pesticidas ni agentes químicos. Decathlon cuenta con estándares señalizados para estos productos y Zara especifica la procedencia del algodón en la etiqueta de la prenda. Por ejemplo, Patagonia (ropa de montaña que podemos encontrar en tiendas convencionales) lleva más de una década utilizando un alto porcentaje de algodón orgánico en su producción, así como investigando sobre fibras elaboradas a base del reciclaje de otros materiales como latas, cuyos resultados implementan en sus textiles técnicos..

Además recientemente el Instituto Tecnológico Textil ha creado una etiqueta internacional, “Made in Green”, con la que se garantiza que el producto ha sido fabricado en centros de producción que respetan criterios medioambientales y sociales.

¿Qué puedes hacer tú?
•    Antes de comprar una prenda ten en cuenta los aspectos medioambientales y sociales de ésta, y valora el compromiso ambiental y social de las empresas productoras.
•    Compra prendas de vestir fabricadas con materiales procedentes de la agricultura ecológica como el algodón orgánico, o de producción integrada en lugar del convencional (aplicable también en yute, ixtle, cáñamo, lana lino).
•    Adquiere ropa y calzado fabricada con materiales reciclados y procedentes del comercio justo.
•    Valora el etiquetado de una prenda antes de comprarla. En el etiquetado de composición se nos informa de las fibras de las que esta compuesta. El etiquetado de conservación nos da instrucciones sobre cómo deben tratarse las prendas para su mantenimiento y conservación.
•    Si la etiqueta no contiene toda la información que deseas conocer para realizar tu compra, dirígete al fabricante.
•    Recuerda que los tejidos naturales (lana, algodón, lino, yute, etc.) son mucho más fáciles de reciclar y menos contaminantes, tanto en su producción como en su gestión como residuo, que los sintéticos.
•    Compra ropa de segunda mano.
•    No compres pieles. Algunas especies como la nutria, el lince o la marta están en peligro de extinción y son muy apreciadas en la realización de abrigos y otras prendas.
•    No tires ropa o calzado en buen estado simplemente porque "ya no está de moda". La ropa que ya no te vale puede venirle bien a otra gente. Regálala o entrégala a  tiendas o entidades benéficas.
•    Reutiliza tu ropa inservible para otros usos, como por ejemplo trapos de cocina que puedes hacer con los retales.

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