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Alimentación para la salud: El brócoli

El origen del brócoli es antiguo, los romanos ya lo cultivaban pero no fue hasta hace 20 años que la producción de este vegetal empezó a generalizarse debido a sus múltiples cualidades.

El brócoli ha sido calificado como la hortaliza de mayor valor nutritivo. Su componente mayoritario es el agua, por lo que contiene muy pocas calorías. Como el resto de las crucíferas, posee una gran variedad y cantidad de vitaminas: Es una fuente excelente de vitamina A, C, ácido fólico y niacina, y una buena fuente de beta-caroteno, vitamina B1 y E.

 

 
Emociones Orgánicas

“Las esencias florales son mensajes líquidos que ayudan a la persona a regresar a un estado de equilibrio y armonía”.
Dr. Eduardo H. Grecco

A partir de 1976 la OMS reconoce a la terapia floral como la 4ª terapia alternativa que contribuye eficaz y permanentemente a elevar la salud, desde que en 1928 fue sistematizada por el Dr. Edward Bach.

El uso del poder curativo de las flores es tan antiguo como el deseo del hombre para encontrar el remedio a sus males; pero fue Bach quien captó su mensaje sutil y asoció cada planta con la sanación de cierta emoción. Bach iba encontrando en la campiña inglesa donde habitaba las flores que necesitaba para su curación. Su sensibilidad, conocimiento botánico y experiencia como médico y homeópata se unieron para crear el primer sistema floral a partir de 38 remedios que abarcan todas las emociones que experimentamos en nuestra existencia.

 
La agricultura urbana, herramienta para la sustentabilidad

Hasta la segunda mitad del siglo XX, sólo 20% de la población vivía en ciudades. Sin embargo, al comenzar este siglo el porcentaje se ha duplicado y se calcula que en 2030 vivirán más personas en ciudades que en áreas rurales. Casi todo este crecimiento tendrá lugar en las ciudades de países en desarrollo, algunas de las cuales están creciendo dos o tres veces más rápido que la población total del país. Esto equivale a sumarle al planeta una ciudad de un millón de habitantes cada semana. Obviamente, esto constituye un serio problema de abastecimiento de alimentos: Tokio, Sao Paulo o la ciudad de México necesitan importar al menos 6,000 toneladas de comida al día.

A medida que crece la población de las ciudades, éstas sobrecargan el medio ambiente, destruyen ecosistemas y extraen recursos a un ritmo mayor a la capacidad de restauración de la naturaleza. También la dependencia de las ciudades, que tienen que de traer alimentos, energía y otros recursos desde lejos y de deshacerse de sus desechos, resulta destructiva.

 

 
Los cosechadores y yo

Por todas partes en Francia, Agnès Varda ha encontrado cosechadores, espigadores y pepenadores. Por necesidad, azar o elección, ellos están en contacto entre sí viviendo de los objetos y productos que recolectan. A través de la lente sensible de Agnès Varda descubrimos un universo realmente sorprendente.
Documental ganador de numerosos premios en Estados Unidos y Europa y señalado como el mejor documental europeo del año 2000, en este la realizadora nos acompaña en un viaje donde conoce a basureros, recolectores de papas y cosechadores de uvas, en una aventura de descubrimiento que se asemeja mucho a las páginas de un diario escrito por una observadora aguda e inteligente.

Los cosechadores y yo está rodado con una frescura y sencillez transgresora. Agnès Varda se paseó por la Francia olvidada del campo, de los suburbios, de los mercados cuando terminan, metiendo las narices con desparpajo en las vidas de sus personajes. Hippies ecologistas, artistas del reciclaje, alcohólicos que husmean en las basuras, excéntricos marginales. Con todos se sienta a charlar y de todos consigue sacar joyas, con paciencia y una humanidad honesta y sin maternalismos.

 

 
Ecohábitat. Experiencias rumbo a la sustentabilidad

Es por todos sabido los grandes problemas ambientales que aquejan al planeta. La sociedad de consumo en la que vivimos y el dominio casi absoluto de la economía sobre otros aspectos fomenta una explotación de los recursos naturales que está provocando su agotamiento y el de las estructuras sociales. Cada vez es más complicado tener relaciones personales sanas, lo que agrava los desequilibrios antes expuestos.

Este libro es una compilación de acciones concretas de personas y organizaciones que están trabajando por restaurar el equilibrio entre hombre y naturaleza y del hombre mismo. La suma de todas estas experiencias se podría ver traducida en asentamientos humanos sustentables o ecoaldeas en donde las variables ecológica, económica, social y espiritual/cultural están integradas dentro de una visión armónica. También se presentan diferentes comunidades en México, así como sus experiencias y consejos. Ecohábitat se divide en cuatro secciones: Principios ecológicos, Principios económicos, Principios sociales y de desarrollo humano y Visión del mundo.

 

 
Sin maíz… ¿Hay país?

Según nuestros ancestros el maíz nos fue dado por los dioses para nuestro consumo, pero somos nosotros quienes debemos cuidarlo. Es Guillermo Bonfil Batalla quien señala: “El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano; no es capaz de reproducirse por sí misma. Más que domesticada, la planta del maíz fue creada por el trabajo humano”. Efectivamente, para poder germinar, el maíz debe de ser previamente desgranado por el hombre, quien necesita de la planta para su sustento, creándose una hermosa simbiosis, base de nuestra cultura e identidad.

Nada se desperdicia del maíz y de la milpa: Toda la planta, hasta el agua del nixtamal, se utiliza para satisfacer distintas necesidades culturales y sociales. El elote se come entero, asado o cocido, rebanado para sopas, moles y otros guisos, el grano en sopas, pozole o ensaladas o molido para tamales, atoles y pasteles. La caña es una golosina. Seca o desgranada, la mazorca tostada y molida se emplea para pinoles, atoles y galletas; nixtamalizada para hacer tortillas y antojitos. El cabello del elote tiene grandes cualidades medicinales: sirve para aliviar el dolor de estómago; para afecciones urinarias y para aliviar la bilis. Las mazorcas, los granos de diversos colores, la cruz del tallo y las hojas se usan en rituales.

 

 
Frutos de Tlayacapan

Frutos de Tlayacapan es una cooperativa de productores de alimentos sanos y servicios ecológicos que desde hace más de tres años cultivan maíz, frijoles, verduras, hierbas y frutas de manera orgánica, sin utilizar pesticidas u otros químicos. Esto les permite ofrecer a la gente alimentos sanos y de primera calidad. Así mismo, ofrecen servicios ecológicos y artesanía.

Su objetivo es dar el mejor servicio al consumidor conservando la naturaleza y contribuyendo a mejorar la economía de los habitantes de Tlayacapan.

Frutos de Tlayacapan está conformado por socios productores, gente que habita en el pueblo y socios contribuyentes de otros lugares que simpatizan con el proyecto. Los socios productores son cultivadores, apicultores, procesadores, diseñadores, constructores, artesanos, guías de paseos ecológicos y otros servicios activos.

 
Flores orgánicas, regalo de vida

Se acerca San Valentín y muchas personas participaremos en la tradición de regalar a nuestro ser amado. Casi nadie podemos resistir el aroma de una bella flor, pero no somos conscientes que al hacerlo también inhalamos químicos venenosos. El costo de una flor no sólo es monetario, sino que existen también aquellos relacionados con la salud y el medio ambiente.

Si bien el mercado de floricultura da trabajo a miles de personas en países como Colombia, México o India, el uso indiscriminado de pesticidas amenaza la salud y seguridad de los trabajadores, en gran parte mujeres, y el medio ambiente: Los floricultores no sólo tienen que soportar las elevadas temperaturas en los invernaderos, sino que respiran los insecticidas, herbicidas y funguicidas que se aplican cotidianamente a las flores, no tienen acceso a equipo protector y tampoco reciben un tratamiento médico adecuado. Según un estudio, en algunos invernaderos de Morelos se utilizan 36 pesticidas diferentes, incluyendo organoclorados persistentes como DDT, Aldrin y Dieldrin, sustancias prohibidas en países como Estados Unidos, pero que se exportan a nuestros países.

 
Alimentación para la salud: La Berenjena

Esta hortaliza originaria de Asia, además e un delicioso sabor, tiene múltiples propiedades que contribuyen a una mejor salud: Debido a su escaso valor calórico es ideal para cualquier dieta de adelgazamiento. Además, la berenjena cocida y pelada es muy fácil de digerir, apropiada incluso para quienes presentan trastornos digestivos. Cocinada con poca grasa, estimula la función de hígado y vesícula biliar, favoreciendo suavemente el vaciamiento de la bilis, por lo que se puede considerar como tónico digestivo.

Constituye uno de los alimentos más adecuados para mejorar la circulación. Su consumo reduce el colesterol y ayuda a prevenir la arteriosclerosis. Comer esta hortaliza resulta muy útil cuando hemos ingerido una comida abundante en grasas, como carnes o quesos, porque sirve de desengrasante y no permite que los ácidos grasos saturados se depositen en las arterias al expulsarlos a través de los intestinos. También estimula la bilis por lo que resulta muy adecuado cuando nuestro hígado precisa una ayuda extra para disolver las grasas. El jugo de la planta, así como el caldo de su cocimiento, son útiles para los riñones, haciendo que aumente la orina.

 
Sin maíz… ¿Hay país?

Según nuestros ancestros el maíz nos fue dado por los dioses para nuestro consumo, pero somos nosotros quienes debemos cuidarlo. Es Guillermo Bonfil Batalla quien señala: “El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano; no es capaz de reproducirse por sí misma. Más que domesticada, la planta del maíz fue creada por el trabajo humano”. Efectivamente, para poder germinar, el maíz debe de ser previamente desgranado por el hombre, quien necesita de la planta para su sustento, creándose una hermosa simbiosis, base de nuestra cultura e identidad.

Nada se desperdicia del maíz y de la milpa: Toda la planta, hasta el agua del nixtamal, se utiliza para satisfacer distintas necesidades culturales y sociales. El elote se come entero, asado o cocido, rebanado para sopas, moles y otros guisos, el grano en sopas, pozole o ensaladas o molido para tamales, atoles y pasteles. La caña es una golosina. Seca o desgranada, la mazorca tostada y molida se emplea para pinoles, atoles y galletas; nixtamalizada para hacer tortillas y antojitos. El cabello del elote tiene grandes cualidades medicinales: sirve para aliviar el dolor de estómago; para afecciones urinarias y para aliviar la bilis. Las mazorcas, los granos de diversos colores, la cruz del tallo y las hojas se usan en rituales.

 

 
La tecnología intermedia: una tecnología con rostro humano

La elección de una tecnología es una cuestión que afronta cualquier individuo, organización o país. Determina qué, cómo y dónde se va a producir, dónde vive la gente, quién trabaja y cuáles son sus condiciones, los recursos a utilizar, sistemas de apoyo necesarios y si es sostenible. Es ampliamente reconocido que una tarea urgente de los países es descubrir y utilizar tecnologías que respeten la necesidad humana de un trabajo útil y satisfactorio, que causen un daño mínimo al medio ambiente y que conserven los recursos básicos.

En general, las tecnologías no cumplen con estas condiciones, sobre todo en relación con las necesidades y recursos de los países en vías de desarrollo, donde suelen confiar en las tecnologías de los países ricos con el riesgo de que las industrias de gran escala, intensivas en capital y uso de recursos, aumenten los problemas de los países pobres en vez de resolverlos. Estas tecnologías son inapropiadas porque ofrecen pocos y caros puestos de trabajo, mientras estos países necesitan gran cantidad de empleo. Se localizan generalmente en ciudades, donde están los grandes mercados, por lo que aceleran la emigración del campo a la ciudad. Además, exigen habilidades específicas e infraestructuras que no existen en áreas rurales. En muchos casos hacen desaparecer actividades tradicionales no industrializadas, deformando la cultura y la economía y haciendo a los países en vías de desarrollo cada vez más dependientes de los países ricos en cuanto a préstamos, piezas de repuesto, habilidades y mercados.

 
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